
¿Te imaginas llenar un vaso con un líquido y ver cómo, sin ayuda de nadie, empieza a subir por las paredes de cristal hasta salirse por el borde y vaciarse por completo? A primera vista parece un truco de magia o un efecto especial, pero es un fenómeno absolutamente real que ocurre en los laboratorios de física y química de bajas temperaturas.
El responsable de este comportamiento casi surrealista es el helio superfluido. Hoy en Química en Casa exploraremos este fascinante estado de la materia donde las leyes de la física cuántica, habitualmente reservadas para el mundo microscópico de los átomos, se vuelven visibles a simple vista.
Cuando la mecánica cuántica se vuelve macroscópica
El punto de inflexión: El Helio II y el punto Lambda
El helio-4 (el isótopo más común del helio) es un átomo clasificado como bosón. Cuando se enfría a temperaturas extremadamente bajas, cercanas al cero absoluto específicamente por debajo de los 2,17 Kelvin (aproximadamente -271 ° C), la materia sufre una transición de fase crítica conocida como el punto Lambda.
Al cruzar este umbral, el helio entra en un nuevo estado llamado Helio II. En este punto, los comportamientos colectivos de naturaleza cuántica empiezan a dominar sobre el caos térmico normal. Aunque suele relacionarse con la condensación de Bose-Einstein, el helio superfluido es un sistema fuertemente interactuante, mucho más complejo e interesante que un gas ideal.
La película de Rollin: Trepando por las paredes
Una de las manifestaciones más sorprendentes del Helio II es la creación de la llamada película de Rollin. El helio superfluido se adhiere a las paredes del recipiente formando una capa extremadamente fina que se extiende de manera continua por todas las superficies.Leer más…«¿Un líquido que se escapa solo del vaso? El extraño fenómeno del Helio II»









