
La química de materiales está entrando en una era de empatía. Ya no se trata solo de que algo sea resistente o barato, sino de cómo interactúa con nuestro sistema nervioso. Aquí te cuento las tres noticias más relevantes en el desarrollo de superficies diseñadas para personas con hipersensibilidad.
Vantablack y el fin de la contaminación visual
Investigadores en nanotecnología han perfeccionado recubrimientos inspirados en el Vantablack. Estas superficies están compuestas por nanotubos de carbono alineados verticalmente. Cuando la luz golpea la superficie, en lugar de rebotar (causando brillo y molestia visual), queda «atrapada» entre los tubos y se disipa en forma de calor. Esto está permitiendo crear dispositivos y paneles de control «totalmente mate», ideales para quienes sufren con los reflejos intensos.
Polímeros Biomiméticos: El adiós a las texturas «babosas»
Uno de los mayores retos ha sido crear lubricantes y recubrimientos que no se sientan pegajosos o viscosos. Una noticia reciente destaca el uso de hidrogeles de doble red que imitan la suavidad de la seda pero con una estructura molecular que repele el agua y los aceites. Esto significa que podemos tener superficies suaves al tacto que siempre se sienten secas y limpias, evitando la activación de la defensa táctil.
Química Acústica: Grafeno para el silencio
Para quienes lidiamos con la misofonía, la noticia del año es el uso de óxido de grafeno en láminas ultrafinas para ventanas y paredes. Estas láminas son capaces de vibrar en una frecuencia opuesta al ruido exterior, cancelándolo químicamente a través de la interferencia de ondas. Es como tener unos auriculares de cancelación de ruido, ¡pero instalados en las paredes de tu casa!
