
¿Alguna vez te has preguntado por qué las pulseras de las fiestas brillan con tanta intensidad y luego se apagan? No es magia, es una reacción química en cadena que podemos manipular en la cocina de nuestra casa.
Quimioluminiscencia
A diferencia de una bombilla que brilla por calor (incandescencia), las pulseras generan luz mediante una reacción química. Dentro de la pulsera hay dos compartimentos separados: una solución de un éster de oxalato y un tinte fluorescente, y una ampolla de vidrio con peróxido de hidrógeno (agua oxigenada).
Al doblar la pulsera, el vidrio se rompe, los líquidos se mezclan y ¡bum!, comienza la danza de electrones.
La Práctica: ¿Podemos «congelar» la luz?
En esta práctica demostraremos cómo la energía térmica influye en la cinética química (la velocidad de las reacciones).
Materiales
- 3 pulseras luminosas (del mismo color y tamaño).
- Un vaso con agua muy fría (con hielo).
- Un vaso con agua caliente (no hirviendo, aproximadamente 60°C).
- Un vaso con agua a temperatura ambiente.
- Un cronómetro.
