El olor característico del mar proviene de una molécula llamada dimetilsulfuro (DMS). Este compuesto se libera cuando ciertos microorganismos marinos, como las algas y el fitoplancton, se descomponen.
El DMS tiene un aroma fuerte y particular: en bajas concentraciones nos resulta fresco y agradable, asociado al mar; en altas concentraciones puede recordar al azufre o incluso a col repollo.
• El DMS no solo da el olor al mar, también juega un papel en el clima global. Al liberarse a la atmósfera, contribuye a la formación de nubes, que reflejan la luz solar y regulan la temperatura de la Tierra.
• Es un ejemplo perfecto de cómo una molécula diminuta puede influir tanto en nuestros sentidos como en el equilibrio del planeta.
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