Seguramente tienes papel de aluminio en tu cocina o usas latas de refresco, pero ¿sabías que ese metal vive en un estado de «oxidación perpetua» que lo protege? A diferencia del hierro, que se cae a pedazos cuando se oxida (formando ese polvillo naranja llamado herrumbre), el aluminio es un maestro de la defensa química.
El secreto reside en una reacción instantánea. El aluminio (Al) tiene una afinidad química enorme por el oxígeno (O2).
Dato Fascinante: Si rallas una superficie de aluminio con un clavo, los átomos expuestos reaccionan con el aire en microsegundos para «sellar» la herida. Es una superficie que se repara sola constantemente.
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