La melaza es un subproducto de la industria azucarera, resultado de la cristalización repetida de la sacarosa en el jugo de caña. Se caracteriza por ser un líquido denso, oscuro y muy viscoso, rico en azúcares (sacarosa, glucosa, fructosa), compuestos nitrogenados, sales minerales y melanoidinas.
Su comportamiento físico es fascinante: cuando está fría parece casi sólida, pero al calentarla fluye con facilidad. La explicación está en la química de la viscosidad.
Esta mezcla compleja le da a la melaza su color oscuro, sabor intenso y textura espesa.
La melaza se comporta como un fluido no newtoniano pseudoplástico:
En estudios reológicos se ha comprobado que la viscosidad aparente disminuye con el aumento de la temperatura, siguiendo una relación descrita por la ecuación de Arrhenius, con energías de activación entre 32 y 49 kJ/mol.
| Temperatura | Viscosidad aproximada (Pa·s) | Comportamiento |
| 20 °C | >200 | Muy espesa, casi sólida |
| 40 °C | 50–100 | Flujo lento pero continuo |
| 60 °C | <30 | Flujo rápido, textura más líquida |
(Valores aproximados según estudios reológicos de melazas de caña)
La melaza es un ejemplo cotidiano de cómo la química y la física de los fluidos explican fenómenos simples: al calentarla, su viscosidad cae y fluye más rápido. Detrás de esa cucharada de melaza hay un mundo de moléculas, interacciones y energía que transforman su comportamiento.
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