La reacción produce una disolución incolora de hidróxido de sodio e hidrógeno gaseoso. El sodio metálico cuando entra en contacto con el agua, se calienta, empieza a arder y quemarse generando una reacción exotérmica, que se puede evidenciar gracias al desprendimiento de una llama de color naranja.
El hidrógeno gaseoso es liberado durante el proceso de ignición; y al ser altamente inflamable reacciona violentamente con el aire, oxígeno, halógenos y oxidantes fuertes provocando riesgo de incendio y explosión.
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