La vitamina C, conocida como ácido ascórbico, es una vitamina hidrosoluble que se halla en algunos alimentos. Su función es actuar como antioxidante, debido a que permite proteger las células contra los daños producidos por los radicales libres.
De igual manera, el cuerpo necesita vitamina C para producir colágeno, una proteína necesaria para la cicatrización de las heridas. También ayuda a la absorción del hierro presente en los alimentos de origen vegetal. No obstante, se le ha atribuido la propiedad de prevenir y curar la gripe. Aquí te explico porque esto no es cierto.
El origen del mito se lo debemos al químico y doblemente ganador del Premio Nobel Linus Pauling y a Irwin Stone, el cual no era un profesional médico ni poseía los conocimientos médicos para realizar esa afirmación.
Ambos realizaron un ensayo clínico que fue origen de muchas controversias y en el peor de los casos fue considerado como una simple charlatanería.
Para el año 1966, Irwin Stone analizó el concepto de curación del resfriado común a base de altas dosis de vitamina C. Por lo que Pauling empezó a consumir varios gramos al día para prevenir los resfriados. Y según su criterio eso le ayudó a su salud, lo que lo llevó a publicar para el año 1970 un libro denominado: La vitamina C y el resfriado común.
En dicho libro, Pauling afirmaba que «dosis elevadas de suplementos de vitamina C pueden curarlo todo, desde enfermedades cardíacas a la lepra, e incluso el cáncer«. Por obvias razones, esa y muchas otras afirmaciones sin fundamento científico permitieron que el libro recibiera críticas y fuese rechazado por las sociedades médicas de esa época. No obstante, el libro se vendió ampliamente y por eso en la actualidad se toma como un referente.
Estudios actuales han indicado que el consumo de Vitamina C no previene resfriados, ni el cáncer, ni cualquier otra enfermedad. Aunque con esto no se quiere decir que no es necesario consumir vitamina C, de hecho esta la podemos obtener a través de la dieta diaria en naranjas, fresas, kiwis, ajos, brócoli, perejil, cebolla, peras, manzanas, zanahorias, bananas, aguacates, ciruelas, hígado de res, entre muchos otros. Además la deficiencia de la misma produce una enfermedad llamada escorbuto, y en ese caso sí sería necesario la toma de suplementos de vitamina C.
Fuente: elespanol.com
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