La adrenalina también suele llamarse epinefrina. El término adrenalina se deriva de las raíces latinas ad- y renes que literalmente significa «junto al riñón», en referencia a la ubicación anatómica de la glándula suprarrenal en el riñón. Las raíces griegas epi y nephros tienen un significado similar, «sobre el riñón», y dan origen a epinefrina.
La adrenalina una vez liberada en la sangre ejerce su acción sobre distintos órganos:
Es bien conocida la relación entre la adrenalina y el estrés. Ante una situación amenazante se produce una respuesta del organismo encaminada a prepararle para la reacción de huida, lucha, miedo, etc. Así cualquier estímulo físico o psicológico provoca una liberación de hormonas, entre ellas la adrenalina que provoca una respuesta fisiológica para sobrevivir (aumento del flujo sanguíneo al corazón, de la frecuencia cardíaca, mayor capacidad respiratoria, liberación de glucosa para aumento de energía, etc.). Es decir, nos prepara para reaccionar de forma rápida y eficaz cuando es necesario. Aunque en estas situaciones comentadas la adrenalina es imprescindible, la liberación continuada de adrenalina no es beneficiosa. En la medida de lo posible, es recomendable controlar las situaciones mantenidas de estrés de la vida diaria, realizar un sueño reparador y suficiente, comer de forma ordenada y saludable, y practicar ejercicio físico.
Diversos estudios médicos han mostrado que la acción de la adrenalina liberada en situaciones placenteras, con leve estrés y con la práctica de ejercicio resultan muy beneficiosas a nivel cerebral.
La adrenalina influye en la forma en la que el cerebro almacena los recuerdos. Además, una dosis moderada de adrenalina puede ayudar a evitar la depresión y la tristeza.
Otras investigaciones han evidenciado que cuando se realiza ejercicio físico, la liberación de adrenalina moviliza a un grupo de células (células natural killer) que se comportan como antitumorales, ya que actúan eliminando las células tumorales.
La adrenalina puede sintetizarse mediante la reacción de catecol con cloruro de cloroacetilo, seguido por la adición de metilamina para obtener la cetona, que se reduce al compuesto deseado. La mezcla racémica puede separarse usando ácido tartárico. La adrenalina natural es el esteroisómero (R)-(-)-L-adrenalina.
Fuente: salud.mapfre.es /Dra. Eva Ormaechea
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